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jueves, 3 de noviembre de 2016

LA FAMILIA EN GENERIAL

LA FAMILIA EN GENERIAL

Textos Bíblicos para este estudio: Génesis 13:5-12; 45:25-28; 47:7-12; Lucas 10:38-42; 15:20-32

Verdad Central: Cuando las relaciones familiares están en peligro, el Amor y el buen entendimiento pueden producir sanidad y renovación.

Texto Bíblico base de este estudio: “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”. Romanos 12:10

I.          INTRODUCCIÓN

Las familias son tan diversas como las personas que las integran.
En esta lección nos proponemos considerar la forma en que los miembros de una familia pueden relacionarse entre sí.
Esto incluye el núcleo más íntimo, formado por padres e hijos, y el círculo familiar más extenso, suegros, hermanos y demás parientes.
Las diferencias en el seno de las familias son una realidad en cualquier sociedad. Esto ha sido desde las épocas primitivas de la historia de la humanidad.
Debemos encontrar formas de enriquecer las relaciones para que prevalezca la armonía, tanto en la familia inmediata como en la más extensa.
El amor es el ingrediente más importante en el proceso de establecer puentes y canales de comunicación entre los estratos del sistema familiar.
En cualquier familia existen ciertas clases especiales de personas. Dos de éstas han sido escogidas para brindarles especial atención en este estudio: Los solteros y los ancianos.
Las Escrituras hablan mucho acerca de las distintas clases de relaciones familiares.
Esta lección ofrece una oportunidad de examinar distintas situaciones internas de la familia y descubrir algunos de los mejores métodos para que sus integrantes se mantengan en armonías y buenas relaciones, tanto en el círculo más íntimo, como en los más externos.
Para ilustrar las distintas situaciones se mencionan varios ejemplos Bíblicos, como las relaciones entre Abraham y Lot, el hijo pródigo y su hermano frente al amor de su padre; el caso de María, Marta y Lázaro, los tres hermanos solteros, y la visita del Maestro; y finalmente, la forma en que cuida José a Jacob, su anciano padre.
Esperamos que en esta serie de situaciones haya elementos de instrucción y reflexión para los asistentes a este estudio Bíblico, a fin de ayudar a los que se encuentren en algún tipo de dificultad en cuanto a su ajuste a las situaciones de la vida familiar.

II.        LAS BUENAS RELACIONES CON LOS FAMILIARES – Génesis 13:5-12

  1. El núcleo familiar

El núcleo familiar está compuesto por los miembros de la familia más inmediata: La madre, el padre y los hijos.
Este fue el tipo original de familia que Dios creó. La indicación de dejar padre y madre para unirse a su cónyuge es la base para el establecimiento de este círculo central inmediato. Génesis 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Mateo 19:5,6 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Efesios 5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Conforme la población fue aumentando, los círculos familiares fueron haciéndose cada vez más amplios y abarcando mayor número de relaciones.
El plan de Dios es que el núcleo familiar siga manteniendo su identidad en medio del círculo más extenso de la parentela.
Los abuelos, los tíos y los demás miembros del círculo extenso de la familia no deben interferir en los planes, la marcha y especialmente las relaciones estrechas y la armonía íntima que deben caracterizar al núcleo familiar.
Por otra parte, es muy importante que los miembros de la familia inmediata aprendan a relacionarse con los miembros de la familia extensa que son de otras generaciones, y mantener ciertos vínculos con ellos.
Estas relaciones permiten que la armonía familiar natural se convierta en canales para la comunicación de la fe y las experiencias espirituales.

  1. La familia en general

La historia de Abraham y Lot ilustra lo que puede ocurrir cuando las familias extensas establecen unas relaciones demasiadas estrechas entre sí.
Aunque los problemas entre Abraham y su sobrino no eran de tipo personal, las posesiones de cada uno eran muchas para poder coexistir como una sola familia unida.
Empezaron a surgir controversias y dificultades en cuanto a uso de los campos, el agua y distintos recursos que al principio eran compartidos convencionalmente.
Abraham intervino, poniendo fin a las peleas y dificultades entre los pastores de ambos grupos.
Destacando el hecho de que eran familiares, el patriarca tomó la iniciativa para buscar una solución pacífica y digna.
En primer lugar hizo mención de la abundancia de tierra que Dios había puesto delante de ellos.
En realidad, toda esta tierra le había sido asignada a Abraham por suposición Divina. Sin embargo fue tan generoso que le dijo a Lot: Génesis 13:8,9 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.
Este hecho de darle la preferencia a su sobrino dice mucho de la personalidad y del carácter de aquel gran hombre de Dios.
Una persona que tiene toda su confianza en Dios y está segura de que Él lo proveerá abundantemente, no temerá dejar sus posesiones, aunque sean muchas, si éstas están causando conflictos en su vida personal y familiar.

III.      EL AMOR DERRIBA LAS BARRERAS ENTRE GENERACIONES – Lucas 15: 20-32

  1. El hijo rebelde

Pensar que el hijo menor de una familia menosprecia todo aquello que representa los esfuerzos y los valores de dicha familia es algo difícil de entender.
No obstante, esta parábola dicha por el Señor Jesús muestra lo que ha ocurrido en numerosos hogares a través de los siglos cada vez que los hijos se han rebelado contra la autoridad de los padres y las exigencias de la Palabra de Dios.
Tan pronto como se le dio la porción de los bienes familiares que le correspondía. El joven abandonó el hogar, derrochó todos sus recursos, perdió todo su dinero y acabó con sus posesiones.
Cuando estaba sumido en la mayor ruina de su vida, se acordó se su hogar y volvió a él, a pesar de sentirse indigno de seguir llamándose hijo y parte de aquella familia.
Sin embargo, él sabía que era mucho mejor para él ser contado como uno de los sirvientes de su padre, que seguir en aquella miseria.

  1. El hijo que se creía justo

Cuando el hijo descarriado volvió al hogar, el hermano mayor no estaba dispuesto a aceptarlo. Empezó a gloriarse en su lealtad y arduo trabajo en la casa, manifestando lo justo que se consideraba a sí mismo y lo mucho que menospreciaba a su hermano.
El padre nunca negó las bondades de su hijo mayor. Sin embargo, tuvo que hablarle seriamente acerca de su mala actitud contra su hermano.
El hijo que se consideraba justo se sentó lejos, hundido en el odio y la amargura. Su enojo era notable y se expresaba en contra de su hermano menor y de su padre.
Contra el hermano, por haber abandonado el hogar y derrochado su parte de la herencia y por haberlo dejado a él solo con todas las responsabilidades de la casa; y contra su padre, por aceptar el hijo pródigo como si nada hubiera ocurrido.
¡Qué cuadro tan parecido al de muchas familias contemporáneas! Uno se rebela; el otro se sujeta. Uno derrocha; el otro ahorra.
La rebelión de uno es pecado; pero también lo es la actitud de vanagloria y auto justificación del otro.

  1. El amor restaurador del padre

El padre amaba a ambos hijos. Ninguno de los dos hijos de este relato Bíblico es un buen modelo que imitar.
La parábola tiene como propósito señalar la paga del pecado, pero también sirve para ilustrar la clase de amor que Dios quiere que les mostremos a nuestros hijos.
No importa lo que un hijo haya hecho; sigue siendo miembro de la familia.
No había manera de que el hijo pródigo recuperara sus virtudes, sus riquezas y su reputación. Ahora tenía que empezar de nuevo y reunir todos los pedazos de su destrozada vida para poder ser restaurado.
Para esto no necesitaba solamente el amor del padre, sino también de la cooperación de su hermano mayor.
El padre se interpuso entre los dos hijos que amaba tanto e hizo el intento de reconciliarlos; pero hasta donde nos informa el texto sagrado, no lo logró.
¿Qué argumentos del hijo mayor eran ciertos? ¿Merecía el hijo pródigo que lo consideraran como si nunca hubiera hecho nada malo?
¿Podía usted mencionar algún caso parecido a éste en su hogar o en la iglesia? ¿Cuál fue la actitud suya?

IV.     LAS RESPONSABILIDADES DEL CÍRCULO FAMILIAR – Lucas 10:38-42

  1. Compartiendo las responsabilidades

La historia de María y Marta hace ver la necesidad de que haya cooperación en la familia.
Ellas eran dos mujeres solteras que vivían juntas con su hermano Lázaro. De acuerdo con este pasaje de Lucas y lo que nos dice Juan acerca de esta familia, nos da la impresión de que los tres continuaron juntos su vida hogareña después de la muerte de los padres.
Juan 11:1,2 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.
Lucas 10:38-42 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Lázaro administraba las propiedades y el campo, mientras sus hermanas se encargaban del cuidado del hogar.
Jesús visitaba esta familia siempre que se encontraba por la región, y él y sus discípulos eran siempre bien recibidos en esa casa.
¿Puede usted imaginarse lo que significaba la llegada inesperada de trece hombres robustos que venían con la esperanza de que se les sirviera un buen almuerzo?
Marta se sentía aturdida y muy preocupada.
El texto Bíblico sugiere que los quehaceres de la casa distraían a Marta de la obligación de ser atenta con las visitas.
Estaba siempre tan enredada en tantas tareas y pequeños detalles, que se le alteraban los nervios al ver que su hermana María no se preocupaba en ayudarla a preparar los alimentos. Pero en lugar de dirigirse a su hermana personalmente, solicitó la intervención de Jesús.
El Maestro estaba consciente de la frustración de Marta al ver llegar a su casa aquella multitud de hombres sin previo aviso.
Le señalo que su gran preocupación no era necesaria y que, aunque sus intenciones de atender bien a los visitantes eran buenas, no bastaba con esto.

  1. Compartiendo los momentos de comunión espiritual

Hay un tiempo para trabajar y hay un tiempo para la adoración y la comunión espiritual.
Jesús ayudó a María y Marta a reconocer que cuando se trata de establecer una escala de valores en la vida, es muy fácil dejarse envolver por los afanes y trabajos y no dejar tiempo para la adoración y las cosas de la vida cristiana.
En la ocasión descrita en el texto, Jesús le estaba pidiendo a Marta que les prestara atención a las cosas que Él hablaba.
Bien hacía si reunía a su hermana en la búsqueda de la verdad. María estaba más interesada en buscar las cosas de Dios y la verdad y este privilegio jamás le sería quitado.
Mateo 6:33,34 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Muchas veces los afanes de la vida pueden robarnos los momentos más ricos de comunión y solaz espiritual.

V.   EL CUIDADO DE LAS PERSONAS DE EDAD AVANZADA – Génesis 45:25-28; 47:7-12

  1. Atención cariñosa

José se puso muy feliz al saber que su padre todavía estaba vivo, y envió carruajes para trasportar al anciano y al resto de la familia hasta Egipto.
Cuando los demás hijos volvieron a casa con los carros, le informaron a su padre que el muchacho que daba por muerto desde hacía mucho tiempo se había convertido en el gobernador general de la gran nación egipcia.
A Jacob le había tomado mucho tiempo llegar a creer que en realidad su hijo José había sido devorado por las fieras.
Ahora, aceptar que aquella vieja historia era una mentira y que tendría la oportunidad de volver a ver a su hijo preferido era mucho más que lo que su débil y agotado corazón podía soportar.
Fue tanta su emoción, que se desmayó, pero “viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió”. Génesis 45:7 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.
Antes de que las provisiones se acabaran, la familia de Jacob hizo preparativos para el largo viaje hasta Egipto.
Se llevaron todo lo que les pertenecía, sabiendo que no volverían más.

  1. Provisión física

José saludo a su padre en una reunión pletórica de emoción.
Después de presentar a Jacob delante del faraón de Egipto, lo situó, junto con el resto de la familia, en la región más fértil de toda la tierra de Egipto.
Allí podría tener abundantes cosechas y mucho ganado.
José les dio a sus hermanos tierras y un sitio respetable para establecer su hogar.
Dejó que ellos siguieran trabajando para sostener sus propias familias, mientras él cuidaba de su padre con especial atención, en la Residencia oficial.
Por dieciocho años, tuvo la satisfacción de proveer a su padre de todo lo necesario, sin tener que intervenir innecesariamente en su vida personal.
Cuando ya se aproximaba el momento de la muerte de Jacob, el patriarca mantuvo una relación más estrecha con su familia.
Una de las ventajas de mantener relaciones familiares estrechas es que todos los miembros de la familia trabajan juntos, viven juntos, juegan juntos y crecen juntos.
La sabiduría de los de más edad es transmitida a los más jóvenes, y las bendiciones espirituales pasan de una generación a otra.
Eso fue lo que hizo Jacob al impartir una bendición especial a cada uno de sus hijos y sus nietos (los hijos de José, poco antes de su muerte.
Génesis 48:8-11 Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos? 9 Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré. 10 Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó. 11 Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.
Génesis 48:20 Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés.

Los ancianos merecen más atención debido a las situaciones tan especiales en las que viven muchos de ellos.
Algunos están restringidos a ciertas limitaciones de tipo económico y físico. Muchos de ellos se sienten solos y abandonados.
Al igual que todos los seres humanos, necesitan alguien que los ame y los aprecie. El respeto y el reconocimiento son dos cosas que necesitan con urgencia.
También están necesitados de buenos amigos y de la compañía de los demás cristianos. Además, se les deben prestar ayuda y alimento espiritual.
Dios lo ha dispuesto todo para suplir todas nuestras necesidades: físicas, emocionales, sociales y espirituales.
Somos como una familia extensa, y debemos estar al tanto de las necesidades de aquellos que son de nuestra parentela, pero que pertenecen al núcleo de nuestra familia.


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